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En la edición del 14 de mayo de Fiscal Monitor, una publicación del Fondo Monetario Internacional, se presenta un análisis de los desafíos que enfrentan los conductores de la política fiscal en las naciones más desarrolladas del mundo. Decir que es necesario ajustar las finanzas públicas en todo el mundo después del estímulo que dieron para evitar una gran depresión global no tiene nada de novedoso. Lo interesante de este informe son las cifras actualizadas que describen grandes necesidades inmediatas de financiamiento en un panorama ya complicado por un endeudamiento excesivo. El Fondo recuerda que la deuda pública en las economías más avanzadas del planeta subió en 37 puntos porcentuales del PIB desde el nivel que tenía antes de la crisis de 2008. En un año esa cifra subió al 91 por ciento del PIB y se proyecta que llegue al 110 por ciento para el 2015. El déficit fiscal en estas economías que rondaba el 1 por ciento del PIB en 2007, subió hasta 8.8 por ciento en 2009 y todavía será 4.7 por ciento en 2015. La reducción proyectada es simplemente una prognosis pues el mismo informe señala que las medidas específicas que podrían llevar a esa disminución están todavía por definirse. El gráfico adyacente muestra la situación actual de los países más desarrollados en términos de su endeudamiento público y de sus necesidades de financiamiento. Con excepción de Australia y Suecia, las demás economías avanzadas tiene necesidades inmediatas de financiamiento que superan el 10 por ciento del PIB y deudas que están or encima del 50 por ciento. Hay casos extremos como el de los EE UU que este año precisa financiar un monto que supera el 30 por ciento del PIB, con una deuda que ya supera el 80 por ciento. Del gráfico se excluye al Japón para hacer más fácil su interpretación, pues tanto el endeudamiento de este país (217 por ciento del PIB) como sus requerimientos inmediatos de financiamiento (64 por ciento del su PIB) exceden abundantemente los valores de las otras naciones más desarrolladas.