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Desde marzo de este año los mercados financieros han vivido un vigoroso repunte. El anuncio reciente del crecimiento en 3.5% del PIB real de los Estados Unidos para el tercer trimestre de este año alimenta el clima de optimismo. Si bien este es un importante indicador de que las políticas implementadas fueron efectivas para poner un límite al desplome de la economía mundial y encaminarla nuevamente por la senda del crecimiento, no es menos importante mantener la cautela y detenerse para un análisis más riguroso de lo que acontece en los mercados financieros.
Este tipo de análisis es el que emprende Nouriel Roubini, economista y profesor de la Escuela de Negocios de NYU, en un artículo de opinión publicado el 1 de Noviembre en el diario financiero Financial Times. En él Roubini advierte que, en medio de este vigoroso crecimiento, podemos estar ante la inminencia de otra burbuja cuya explosión puede traer resultados parecidos a la originada por la crisis de los mercados hipotecarios.
El economista advierte sobre la situación actual de un apetito desmedido del mercado por activos riesgosos. Esta coyuntura se debe, según Roubini, sólo parcialmente por una mejora de los fundamentos de la economía. La otra parte, la que debe llamar la atención, se debería al fenómeno conocido como “carry trade”. Este fenómeno se da cuando los inversores pueden prestarse dinero a tasas muy bajas o negativas para invertirlos luego y quedar en una posición neta favorable. Este fenómeno se ha vuelto una bomba de tiempo según Roubini, en un contexto de un dólar muy débil explicable por unas tasas de interés muy cercanas a cero que mantiene la FED. Como resultado los inversionistas pueden prestarse en dólares a tasas negativas e invertir estos dólares en activos muy riesgosos con altos retornos.
Las dimensiones de esta burbuja cubren el planeta entero. Además de que muchos países desarrollados mantienen políticas similares con tasas de interés cercanas a cero, muchos bancos centrales están preocupados por una sobre-apreciación de sus monedas debido al debilitamiento del dólar. El autor advierte que esta coyuntura lleva a un callejón sin salida para estas economías. Si los bancos centrales se abstienen de intervenir, el fenómeno del “carry trade” se incrementa pues las tasas para prestarse se hacen aún más negativas. Si se opta por intervenir a través de operaciones de mercado abierto la consiguiente relajación monetaria alimenta una burbuja interna.
Con una apreciación del dólar, que resulta inminente, los inversores cubrirán sus posiciones cortas en dólares y se dará un fenómeno de estampida en el que todo el mundo tratará de deshacerse de sus activos riesgosos. Como resultado, el mundo vivirá la explosión de una burbuja más, pero ésta muy poderosa, pues abarcará activos correlacionados alrededor del planeta. Nouriel Roubini sugiere a la FED abrir los ojos ante esta situación y alerta a la economía global a tomar en cuenta esta realidad al mirar hacia el futuro.